ireotero@gmail.com
Desde muy pequeña he sentido una necesidad muy natural de crear, jugar a transformar rincones de mi casa y expresarme a través de lo creativo. Siempre me ha gustado observar los lugares, imaginar posibilidades y descubrir cómo pequeños cambios pueden transformar por completo la energía de un espacio.
Durante muchos años esa inquietud quedó en un segundo plano, hasta que un punto de inflexión en mi vida marcó un antes y un después, y me llevó a reconectar conmigo misma y con aquello que realmente me hacía vibrar. A partir de ahí empecé a escuchar con más claridad una vocación que llevaba tiempo creciendo dentro de mí.
Con el tiempo decidí dar forma a esa vocación y emprender, y darle espacio en mi vida de una manera real y profesional.
Acompaño a personas a crear y transformar sus espacios para que esos lugares respondan realmente a su forma de vivir, a sus necesidades y al momento vital en el que se encuentran, porque muchas veces vivimos en lugares que ya no responden a quiénes somos en ese momento.
Mi trabajo incluye espacios de un hogar, del lugar trabajo o de estudio, y ayuda a resolver situaciones muy concretas como zonas que han dejado de encajar, sensación de desorden, falta de funcionalidad, o entornos que generan malestar o no acompañan la etapa vital en la que se encuentra la persona.
No se trata sólo de crear espacios bonitos, sino de diseñar lugares que favorezcan el bienestar, que funcionen mejor en la vida real y que evolucionen con quienes los habitan a medida que cambian sus necesidades.
Con el tiempo entendí que la decoración, para mí, no es algo rígido ni sólo estético, sino una forma de cuidar y dar vida al día a día de las personas.
Trabajo desde una mirada cercana, sensible y práctica a la vez. Me gusta escuchar, observar y comprender cómo vive cada persona antes de pensar en soluciones. Entiendo los espacios como algo vivo que evoluciona con las personas que lo habitan. Busco propuestas que combinen funcionalidad, belleza, y autenticidad, adaptadas a los hábitos, ritmos y necesidades reales de cada persona.
Observo de una manera sensible, curiosa, creativa y vital, creando espacios con alma que reflejen a quienes lo viven.
Mi forma de crear también está muy ligada a lo manual. Me gusta trabajar desde el detalle, el proceso y lo hecho a mano, especialmente a través de la costura y el bordado, que me conectan con una creatividad libre y alegre, donde lo importante no es la perfección sino la autenticidad.
Los lugares que habitamos influyen directamente en nuestro bienestar o malestar del día a día, mucho más de lo que solemos creer. Pasamos gran parte de nuestra vida en ellos, así que son parte activa de cómo nos sentimos, pensamos, nos relacionamos, trabajamos y descansamos. Por eso creo en lugares que se adaptan a los hábitos y a las distintas etapas de la vida de quienes los habitan.
Cuando nuestras rutinas, necesidades o formas de vivir cambian, el espacio también debería poder hacerlo, para seguir acompañándonos y dándonos lo que necesitamos en cada momento.
Con los espacios que diseño, intento aportar calma, orden, claridad, refugio o alegría por ejemplo, según lo que se necesite. Espacios que se sienten como un lugar seguro, donde poder estar en paz, ser uno mismo, disfrutarlos y vivirlos.
También creo en el valor de lo artesanal y de lo hecho con intención. En un mundo cada vez más rápido e impersonal, me gusta aportar una mirada más humana, cercana y consciente.